sábado, abril 21, 2007

Hoy


I'm only happy when it rains
I'm only happy when it's complicated
And though I know you can't appreciate it
I'm only happy when it rains
You know I love it when the news is bad
Why it feels so good to feel so sad
I'm only happy when it rains

Pour your misery down
Pour your misery down on me

I'm only happy when it rains
I feel good when things are going wrong
I only listen to the sad, sad songs
I'm only happy when it rains

I only smile in the dark
My only comfort is the night gone black
I didn't accidentally tell you that
I'm only happy when it rains
You'll get the message by the time I'm through
When I complain about me and you
I'm only happy when it rains

Pour your misery down
Pour your misery down on me

Pour your misery down
You can keep me company
As long as you don't care

I'm only happy when it rains
You wanna hear about my new obsession?
I'm riding high upon a deep depression
I'm only happy when it rains

Pour some misery down on me
I'm only happy when it rains...


°>by Garbage

viernes, abril 20, 2007

algo más?

suspiraban lo mismo los dos...son espasmos después del adiós

escuchando a un Cerati melancólico en la radio, y mirando por la ventana los restos de la lluvia, no puedo evitar volver a la facu de hoy a la mañana, plena clase de traducción pública, la profesora-ayudante parada en medio de un montón de pares de ojos confundidos y desorbitados que la observaban con astonishment.

me dijo: (o a la clase, es lo mismo, fue para mí de todas formas)

"no pierdas de vista tu estrella".

1.- me estás cargando.
2.- qué difícil, che.

jueves, abril 19, 2007

notas viejas #2

Busco desesperadamente tus restos en todas partes, en cada gesto, cada mirada (qué trillado eso por Dios), en el color y textura del pelo, en un respirar, en la forma de la espalda, en el calor del cuerpo, en la lejanía, en un compartir, en una conversación, en cada juego inventado o forzado, te busco anhelante en todos lados, arriba y abajo, de adentro hacia fuera, hacia los costados, en el contorno y en lo profundo, te busco en todos lados, te busco en vano, al pedo, porque no te encuentro, porque te busco en todos los lugares en donde no estás (para peor, en donde que no estás). Y te pienso, y te requetecontrapienso, y ni así te encuentro. Ya no estás, pero algo quedó, por eso te busco. Pero no quiero encontrarte, y tampoco dejar de buscarte. Porque ya no sé que quiero, porque te quiero a vos, pero te quiero lejos, pero te quiero acá, pero lo quiero ya, pero te quiero, te quiero, te quiero, te quiero dejar atrás once and for all, de una buena vez, sin comingback, quiero, quiero, quise querré quisiera quien sabe pero ya no, not anymore I can’t stand it, non plus.

When you may not remember dreaming…something waits for you to breathe again.

sábado, abril 07, 2007

Cosas de San Ignacio

Una hamaca paraguaya de múltiples colores; una siesta con interrupciones; un cd de UB40 en un equipo que lo raya; una tuna con flores parecida a un cactus sin espinas; una serie de sueños más reales que la misma realidad, que se torna (más) absurda e incoherente ante la aplastante -aunque ridícula- lógica de aquéllos; una pregunta incoscientemente desafiante y la consecuente respuesta conscientemente ambigua y misteriosa, con cara de yo-no-fui-pero-tal-vez-sí; un reencuentro con viejos anhelos y hobbies más viejos aún y, por si fuera poco, abandonados; el recuerdo de un violín que nunca se tuvo y de una melodía para flauta traversa que nunca se aprendió a tocar; una melancólica puesta en común de una infancia compartida a pesar de no haberse conocido; un proyecto de árbol encubriendo un fogoso accionar que hace tiempo que dejó de existir y dió paso al compartir de una vejez tranquila y feliz, y el darse cuenta de que en verdad tal árbol no hace falta pero queda lindo igual, a pesar de que lo que tiene de árbol es sólo un proyecto de ser verde y tener hojas; un aleteo molesto y constante; una casa llena de papaítos-piernas-largas; mucha tierra, mucha mugre, dos catres sin armar, dos colchones sin inflar y fácilmente 20 latas de conserva que van desde palmitos y champignones hasta peras en almíbar. Ah sí, y muchísimas mariposas, de todo tipo de colores, tamaños y formas.
Nunca había visto tantas. Cosas. Y mariposas.

Sentidos

Un cosquilleo en la nuca, un roce del pelo, una picazón al costado, abajo.

Un zumbido en la oreja, un aleteo a mis pies, un gruñido en el estómago, un croar en el pasto.

Un destello rojizo, una sombra grisácea, un reflejo plateado, una luz cobriza.

Un olor a lluvia, mezclado con madera quemada, un asado a la parrilla, el aroma húmedo del monte.

Sentidos, sensaciones, piel, oído, ojos, nariz y células receptoras nerviosas.

¿Complemepuestos u Opuestarios?

Hoy aprendí a identificar la constelación de Escorpio. De todas, justo ésa. De tantas estrellas, justo Antares. De todos, siempre Escorpio. Antes me "perseguía" sin razón aparente, ahora lo hace como el buen opuesto complementario que es, o que aparenta ser, según la opinión compartida de muchos. Brilla roja, radiante, burlona, sonriente ante mis reflexiones. Martirizándome, orgullosa, portentosa de su brillo y su significado, su influencia, su posición. Ay de mí, simple taurina, hija de Aldebarán. (?)

Jueves, entre bichos y ruinas

Amo San Ignacio de noche. Dudo que pueda existir algo más hermoso que la imponente vista de la Luna desgarrando la intensidad de la selva como si fuese un helado y blanco sol de noche. El jugo blancuzco y luminoso de las estrellas filtrándose entre el follaje, los dedos de blancura etérea del gran astro de la noche entrelazándose con las ramas, los árboles, los bichos, la oscuridad, estirándose en un esfuerzo interminable por tocar la tierra, la roja tierra de este verde monte bajo el blanco sol. Dedos gaseosos, vapóreos, translúcidos, luminosos, blancos como la fría neblina matinal de un día de julio -o de enero- en algún lugar -donde haya nieve-.

domingo, abril 01, 2007

lier liar lair lira rial rila aril alir reil

Los dejaba un poco fuera de lugar esa manera suya de quedarse repentinamente inmóvil ni bien escuchaba algo que no le gustaba; ya sea un reto (mentiste), ya sea un consejo (hacete cargo), ya sea una lección de vida que fuese en contra de su estilo propio y personal de pensarla y actuarla. Los ojos abiertos, las cejas arqueadas, el rostro sumido en una muda expresión a medio camino entre la atención absoluta y la sorpresa, envuelto en aires de pretendida inocencia e ignorancia total de los hechos; pero aún así inmutable, perfectamente vacío, una máscara maravillosamente labrada y virtuosa por demás al momento de enmudecer y cubrir cualquier asomo de sentimiento que quiera escaparse por los ojos -mejor conocidos, con frecuencia, como la ventana del alma-. Y lo que más escalofríos les causaba era el hecho de que contaba apenas con 10 años.
Tan sólo diez años de una corta vida, y ya era una máquina perfecta para elaborar y sostener mentiras.

Giving it a second thought, lo peor de todo no era eso, sino que la misma reacción podía apreciarse ante cualquier cosa potencialmente peligrosa. Peligrosa en el sentido de que pueda llegar a lastimarla, o hacerle sentir atrocidades tales como tristeza, enojo, soledad, culpa, incluso dolor, ese mismo dolor por el que todos alguna vez pasamos y enfrentamos por saber, conscientemente o no, que la única manera de crecer es atravesarlo. Más que una máscara, podría decirse que era una armadura. Más que una armadura, podría decirse que era una coraza. Más que una coraza, podría incluso decirse que era frialdad pura, una capa de hielo tan espesa que ni el más piercing de todos los soles podía atravesarla y llegar al último rastro de calidez que quedaba en el fondo, como cuando se intenta lavar un vaso de talle fino para sacar todo tipo de impurezas pero nunca se puede llegar al fondo, por la imposibilidad y el absurdo fisiológico que implica intentar meter una mano normal en un espacio demasiado angosto, mientras la mugre se acumula allí a donde no se puede llegar, no se puede purificar, no se puede arrancar las costras de dolor para mostrarle que a través de un vidrio limpio si puede volver a pasar la luz, por más que cueste limpiarlo y que la mano termine seriamente lastimada.
Y ya me fui al carajo de nuevo, como siempre, para variar.