–Te mira la boca cuando hablás.
una diminuta mariposa
se desprendió del intestino
trepó hasta el estómago
y esperó.
La miró de lleno a la cara, atontada.
La otra sonrió.
–¿No te diste cuenta? –preguntó, entre divertida e incrédula.
…
no
pero creo que fue a propósito.
Dudó.
–Nahh… No creo. Te pareció.
y por favor no te rías…
La otra soltó una carcajada.
–¡Te digo que sí! Al principio pensé que eran ideas mías, pero después lo confirmé. Te mira a los ojos, pero también la boca.
la mariposa aleteó suavemente
–No sé… –suspiró–. No sabía cómo hacer para acercarme, para que “descruce” los brazos…
…para romper ese muro, tocarlo.
–Sí, es cierto, tenía los brazos muy cruzados…
–…Pero si te ponés a pensar también es lógico…
…
¿perdón?
–…él es parco, se nota que es así su personalidad, probablemente no sabía qué hacer con los brazos ni dónde ponerlos…
...alrededor mío era una buena opción
–…Pero además, ¿qué querías?...
…¿mimos?
–…Tampoco debe haber sido fácil para él… Es decir, era un contexto en el que no se conocían, era todo nuevo y vos además te metiste completamente hacia adentro. Eso me sorprendió: no eras vos.
sí era yo, pero escondida…
–¡Estabas demasiado quieta! Demasiado inhibida, tenés que empezar a soltarte…
...
si me suelto le parto la b-…
–…porque sino nunca vas a conseguir que se acerque lo suficiente. No sé, nunca te había visto tan tímida. ¿Tanto te importa?
…
–Sí… me importa.
… y puta que me importa…
–Entonces dejáte de joder y ¡mostrate como sos! Ya te dije: te miraba la boca. Es hora de actuar.
metió las manos en los bolsillos y hundió la cara en la bufanda.
la mariposa aleteó con fuerza
pero como tenía la boca cerrada
no pudo salir
ysivieneunríogrisqueseparaalmundoendosquisieraquedardelmismoladoquevos...