Tan cerca, pero tan, tan lejos. Y normalmente, lejos, pero cerca. Y ahora que cerca... no, lejos. Y si tan lejos, pero tan cerca, ahora que cerca... lejos? Por qué?
Cerca
Lejos
Dimensiones de mí en mí y fuera de mí, en otros que no son otros, son yo sin yo. Yo-cerca, yo-lejos, yo-otro, yo-yo, nadie. Ni cerca ni lejos. Ni acá ni allá. Lejos, solo hay lejos. Cerca, a veces, pero lejos, siempre-.
Y acá, allá, y cuando acá, no allá, pero si allá, no acá, pero entonces, cuando acá y allá... nada, ni lo uno ni lo otro. Y cuando lejos, cerca, pero lejos aún, y llanto, y ahora que acá, y cerca, entonces por qué lejos, llanto?
Si cerca cuando lejos, entonces lejos, por qué lejos cuando cerca, entonces lejos también?
sábado, diciembre 24, 2011
jueves, diciembre 15, 2011

Let the words come back to me.
Un edificio color de cielo sobre árboles nevados en una ciudad cuya latitud le impide, en verdad, conocer la nieve. ¿De qué color es el cielo, de qué color es la nieve?
Una pelota que desprende polvo cuando rebota, el pasto que hiere al contacto: signos de un verano abrasador que aún no llegó, realidades imposiblemente contemporáneas a un árbol nevado. ¿Árbol? ¿Arbusto?
El cielo en un espejo, en los ojos que miran desde el otro lado del espejo. Nieve verde, hojas blancas, el viento fuerte, tan fuerte, que trae nieve en el verano y dibuja el andar de las nubes en las paredes de un edificio.
Miro hacia atrás, más edificios de cielo, más árboles de nieve,

¿dónde estaba yo en este lugar?
Let the words flow back to me.
lunes, diciembre 05, 2011
Dijo después, volviendo a su idea:
-Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.
El zorro se calló y miró un buen rato a El Principito:
-Por favor... domestícame -le dijo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)