lunes, diciembre 21, 2009
retiro
Obervó a un chico y una chica abrazarse en la terminal. Él la había estado esperando y, cuando el colectivo llegó, se puso a poca distancia de la puerta. Luego se abrazaron -para no besarse, pensó-. Él primero a ella, luego a la recién llegada madre, por último al padre. El cariño con el que lo recibió la madre despistó al observador; creyó que eran hermanos. Reparó luego en la ansiedad de la mirada de la chica, en el ruego corporal de su cercanía, y lo comprendió. Cuando terminó el saludo a los padres, se miraron, radiantes, y se volvieron a abrazar. Los padres, con mucho tacto, juntaron las cosas y fueron en busca de un taxi. Los jóvenes se desprendieron un momento para seguirlos, pero al hacer él un gesto para recoger el bolso de ella sus miradas volvieron a chocarse. Rieron y volvieron a abrazarse con fuerza, se miraron, se abrazaron, se volvieron a mirar y un beso furtivo escapó de sus labios, siempre mirándose, siempre riéndose, siempre adorándose. Juntaron las valijas y se fueron, chocándose entre sí y riendo.
martes, diciembre 15, 2009
recolección de bocetos viejos
historias contadas por un cuaderno que, cada tanto, se levanta y habla. temas varios, atemporales.
Preguntas
Preguntas ahogadas por un dolor que conozco y no sé enfrentar, y por una birome que después de tantos años de leal servicio decidió fallar.
Preguntas que no me atrevo a hacer, no tanto por el miedo a las respuestas sino al sólo hecho de formularlas.
Preguntas que enterré y me prometí no sacar a la luz, porque involucran un dolor que no es sólo mío. Preguntas que no pertenecen tanto a mi historia sino a otra, anterior a mí. Preguntas que hacen sangrar a un corazón demasiado viejo y dolorido como para ponerse a recordar, a abrir antiguas heridas.
Preguntas pasajeras, me parece, que duran lo que tarda un auto en atravesar una ciudad.
Preguntas que se anudan y enredan en mi garganta y no me dejan tragar.
Preguntas que necesitan salir, y por eso brillan en mis ojos, pero como voy en la parte de atrás nadie las ve gritar.
Preguntas que se enciende a la vista de una guardería (a la que esa voz amada me dice que una vez fui -fue él a buscarme alguna vez?), de una calle que recorrimos de la mano, de casas y caminos, lugares que conllevan recuerdos escondidos en lo más recóndito de mi memoria. Y busco, busco información sobre un rostro, imágenes de un lugar, el contacto de una mano aferrándose a otra, en vano...
El mar
Era como el mar. Pero no en el sentido clásico, esa común y archiconocida metáfora; o quizás sí pero en un sentido mucho más profundo, en una nueva lectura. Traicionera, dirían algunos. Pero no, tampoco es eso.
Ella era como el mar. Pero no porque fuera cambiante, ni salvaje, ni indomable. Ni siquiera por que sus ojos fueran del color del agua y su piel del color de la espuma y su pelo del color de la arena. No tenía nada que ver con eso.
Era, simplemente, su forma de ser, de conocer, de querer.
Al principio, cuando recién se le acercaban, les mojaba suavemente los pies, suave pero gélida y distante, casi indiferente, como si fuera un encuentro incidental. A quien se le acercaba un poco más lo empujaba hacia afuera de una manera más decidida, marcando con firmeza el límite entre ella y los demás, entre la tierra y el agua. La fuerza y la determinación con la que los rechazaba eran evidentes -casi se diría que su disgusto era evidente- y se potenciaban contra todo aquél que se atreviera a intentar acercarse a su centro. Los golpeaba con dureza, los repelía hacia atrás y hacia los costados, impidiéndoles el paso, retrocedía un poco y volvía al ataque hasta incluso hacerlos caer y revolcarse contra la arena del fondo. Todo su arsenal defensivo se ponía en marcha en momentos como éste. Pero si había una sola persona con la persistencia suficiente como para aguantarlo todo, se encontraba después de un momento con que había cruzado una línea, imposible de definir o establecer con claridad, y que todo se hacía de repente más calmo. Y es que el mar, perplejo ante inutilidad de sus defensas, se había quedado sin saber qué hacer. Y luego, poco a poco, empezaba a mecer al recién llegado con olas suaves y tranquilas, algunas grandes, otras pequeñas, pero ninguna violenta. Y así, sin darse cuenta, lo iba arrastrando lentamente hacia su centro, hacia lo más profundo de su ser, jugueteando con ondas tibias y peces de colores; todo en su afán de contactarlo con aquello que no se revelaba jamás. Mientras el otro, embelesado y arrullado por el canto de tanta tranquilidad, avanzaba con pasos inestables sobre el fondo, buscando un equilibrio inexistente, hasta descubrir -muy tarde ya- que no podía seguir haciendo pie y que la oscuridad del mar aumentaba y lo envolvía, sumergiéndolo en sus secretos; acababa por morir ahogado en el vientre del mar, ahogado por amor, por su exceso de amor, mientras el mar seguía susurrando historias de sirenas, de barcos, de calamidades, de amores, incapaz de darse cuenta de nada hasta que la nada estaba hecha, irreversible y fatal. Y, una vez más, esa línea divisoria, tan frágil y cambiante, tan decisiva entre la vida y la muerte, era algo que ni el propio mar sabía bien dónde estaba ni cómo evitarla.
Preguntas
Preguntas ahogadas por un dolor que conozco y no sé enfrentar, y por una birome que después de tantos años de leal servicio decidió fallar.
Preguntas que no me atrevo a hacer, no tanto por el miedo a las respuestas sino al sólo hecho de formularlas.
Preguntas que enterré y me prometí no sacar a la luz, porque involucran un dolor que no es sólo mío. Preguntas que no pertenecen tanto a mi historia sino a otra, anterior a mí. Preguntas que hacen sangrar a un corazón demasiado viejo y dolorido como para ponerse a recordar, a abrir antiguas heridas.
Preguntas pasajeras, me parece, que duran lo que tarda un auto en atravesar una ciudad.
Preguntas que se anudan y enredan en mi garganta y no me dejan tragar.
Preguntas que necesitan salir, y por eso brillan en mis ojos, pero como voy en la parte de atrás nadie las ve gritar.
Preguntas que se enciende a la vista de una guardería (a la que esa voz amada me dice que una vez fui -fue él a buscarme alguna vez?), de una calle que recorrimos de la mano, de casas y caminos, lugares que conllevan recuerdos escondidos en lo más recóndito de mi memoria. Y busco, busco información sobre un rostro, imágenes de un lugar, el contacto de una mano aferrándose a otra, en vano...
El mar
Era como el mar. Pero no en el sentido clásico, esa común y archiconocida metáfora; o quizás sí pero en un sentido mucho más profundo, en una nueva lectura. Traicionera, dirían algunos. Pero no, tampoco es eso.
Ella era como el mar. Pero no porque fuera cambiante, ni salvaje, ni indomable. Ni siquiera por que sus ojos fueran del color del agua y su piel del color de la espuma y su pelo del color de la arena. No tenía nada que ver con eso.
Era, simplemente, su forma de ser, de conocer, de querer.
Al principio, cuando recién se le acercaban, les mojaba suavemente los pies, suave pero gélida y distante, casi indiferente, como si fuera un encuentro incidental. A quien se le acercaba un poco más lo empujaba hacia afuera de una manera más decidida, marcando con firmeza el límite entre ella y los demás, entre la tierra y el agua. La fuerza y la determinación con la que los rechazaba eran evidentes -casi se diría que su disgusto era evidente- y se potenciaban contra todo aquél que se atreviera a intentar acercarse a su centro. Los golpeaba con dureza, los repelía hacia atrás y hacia los costados, impidiéndoles el paso, retrocedía un poco y volvía al ataque hasta incluso hacerlos caer y revolcarse contra la arena del fondo. Todo su arsenal defensivo se ponía en marcha en momentos como éste. Pero si había una sola persona con la persistencia suficiente como para aguantarlo todo, se encontraba después de un momento con que había cruzado una línea, imposible de definir o establecer con claridad, y que todo se hacía de repente más calmo. Y es que el mar, perplejo ante inutilidad de sus defensas, se había quedado sin saber qué hacer. Y luego, poco a poco, empezaba a mecer al recién llegado con olas suaves y tranquilas, algunas grandes, otras pequeñas, pero ninguna violenta. Y así, sin darse cuenta, lo iba arrastrando lentamente hacia su centro, hacia lo más profundo de su ser, jugueteando con ondas tibias y peces de colores; todo en su afán de contactarlo con aquello que no se revelaba jamás. Mientras el otro, embelesado y arrullado por el canto de tanta tranquilidad, avanzaba con pasos inestables sobre el fondo, buscando un equilibrio inexistente, hasta descubrir -muy tarde ya- que no podía seguir haciendo pie y que la oscuridad del mar aumentaba y lo envolvía, sumergiéndolo en sus secretos; acababa por morir ahogado en el vientre del mar, ahogado por amor, por su exceso de amor, mientras el mar seguía susurrando historias de sirenas, de barcos, de calamidades, de amores, incapaz de darse cuenta de nada hasta que la nada estaba hecha, irreversible y fatal. Y, una vez más, esa línea divisoria, tan frágil y cambiante, tan decisiva entre la vida y la muerte, era algo que ni el propio mar sabía bien dónde estaba ni cómo evitarla.
lunes, diciembre 07, 2009
La Bibliteca Nacional
There's something so scary about this place... so sickening, so frightening, so horribly invisible. Everything, from the concrete floor to the concrete walls to the concrete ceiling. And the windows, with different hues of translucent glass and the incomplete words in white, spilled paint. Words about agony, about shadows, about lies and crosses. Horrid words, cold words, dead words, but still so vibrant words. Different handwritings, but still the same, surrounding the enourmous concrete dark place. Funny thing, so many windows everywhere and yet so dark, so gloomy, so deeply and hopelessly obscure and haunting. Overwhelming emptiness. Gooseflesh. Shudders. Brr!
viernes, noviembre 06, 2009
pd:
Y justo cuando pensás que un mensajito puede salvarte el día resulta que Personal te mandó un sms con alguna promoción inútil y estúpida.
growing up?
jueves, septiembre 10, 2009
25 cosas lindas
.tener proyectos
.la clase de tango
.reírme
.el té de manzana y canela
.tus cejas
.hacer mi primera traducción posta
.conversaciones insólitas en horarios insólitos
.reencontrarme con amigos
.escuchar música en cassettes
.conseguir monedas
.comprarme un libro compulsivamente (ay, qué lindo comprarme un libro!)
.reconciliarme con la de gramática
.cantar de a dos
.ver
.comer, sobre todo si me cocinás
.irme acá a tres cuadras y sentir que ciertas cosas no cambiaron
.irme a san telmo y darme cuenta de las cosas que sí cambiaron (y que qué lindo que cambien)
.bailar
.soñar, dormida y despierta
.dormir hasta marearme
.pasear hasta que me duelan los pies
.que el fondo de mi blog ya no sea negro
.conocer lugares
.animarme a probar
.decirte 'te quiero' y que me dé un vuelco el corazón
.la clase de tango
.reírme
.el té de manzana y canela
.tus cejas
.hacer mi primera traducción posta
.conversaciones insólitas en horarios insólitos
.reencontrarme con amigos
.escuchar música en cassettes
.conseguir monedas
.comprarme un libro compulsivamente (ay, qué lindo comprarme un libro!)
.reconciliarme con la de gramática
.cantar de a dos
.ver
.comer, sobre todo si me cocinás
.irme acá a tres cuadras y sentir que ciertas cosas no cambiaron
.irme a san telmo y darme cuenta de las cosas que sí cambiaron (y que qué lindo que cambien)
.bailar
.soñar, dormida y despierta
.dormir hasta marearme
.pasear hasta que me duelan los pies
.que el fondo de mi blog ya no sea negro
.conocer lugares
.animarme a probar
.decirte 'te quiero' y que me dé un vuelco el corazón
sábado, agosto 15, 2009
catarsis
a 2 (3?) semanas de la mudanza:
Cómo te explico que no me jode vivir sola.
Cómo te explico que no me jode comer sola, trabajar sola, dormir sola, divagar sola.
Cómo te explico que no me jode estar sola.
Lo que me jode es tu lejanía, lo que me jode es la distancia que vos pusiste, lo que me jode es que las 3 cuadras que nos separan son las cuadras más largas que caminé en toda mi vida.
No me jode el departamento vacío, me jode que vos no estés ni en las fotos, porque hasta las fotos se volvieron vacías.
Me jode extrañarte, y que a vos ni te tingue; me jode querer verte, y que vos estés ocupada; me jode querer tener al menos 1 (una!) conversación como antes, y que vos sigas estando ocupada. Mierda! Yo también estoy ocupada, pero uno igual se hace tiempo para las cosas que quiere.
Me jode que ni siquiera podamos hablar por teléfono, porque me atendés con ese tono de 'Qué pasa?'; me jode que ni siquiera te acerques con el mísero 'cómo estás?' de parte mía; me jode tener que aclararte que te llamé para ver cómo estabas y no para quitarte minutos de tu precioso tiempo charlando conmigo.
Me jode estar llorando en este momento.
Me jode que hayas pasado de ser la más cercana a la más distante en cuestión de un día. Me jode que te dé igual.
Me jode tener que planear qué decir antes de llamarte, me jode ponerme nerviosa cuando levanto el tubo, e incluso mucho antes.
Cuando vos me contabas sobre tu forma de ser yo pensaba 'menos mal que vivo con esta mina porque sino no la veo ni en figuritas'; me jode poder ahora decir 'Voilá!'
Me jode no poder escribir algo como la gente, me jode sentirme yo tan lejana de todo, tan aislada hasta de mis propias palabras, tan incapaz de conectar con nada, o peor, nadie.
Me jode tener que hacer un esfuerzo para sentirme bien y que sea lo mismo que nada, o que en el fondo no funcione; me jode querer/tratar de aceptarte, y que me joda igual.
Me jode mi inevitable proyección hacia el futuro improbable y preguntarme qué hacer si alguna vez caés por acá de casualidad -aunque sé que no lo vas a hacer- y pensar en incluir desde ya una disculpa a futuro, pedirte que no te enojes y decirte que yo sé que no es por maldad sino que estás en la tuya haciendo tu vida y que está perfecto, que la que no está bien soy yo y por eso las cosas me salen tan así, tan crudas, tan exageradas. Me joden mi diplomacia y filosofía del 'no-conflicto', perseverantes hasta lo ridículo.
Cómo te explico que no me jode vivir sola.
Cómo te explico que no me jode comer sola, trabajar sola, dormir sola, divagar sola.
Cómo te explico que no me jode estar sola.
Lo que me jode es tu lejanía, lo que me jode es la distancia que vos pusiste, lo que me jode es que las 3 cuadras que nos separan son las cuadras más largas que caminé en toda mi vida.
No me jode el departamento vacío, me jode que vos no estés ni en las fotos, porque hasta las fotos se volvieron vacías.
Me jode extrañarte, y que a vos ni te tingue; me jode querer verte, y que vos estés ocupada; me jode querer tener al menos 1 (una!) conversación como antes, y que vos sigas estando ocupada. Mierda! Yo también estoy ocupada, pero uno igual se hace tiempo para las cosas que quiere.
Me jode que ni siquiera podamos hablar por teléfono, porque me atendés con ese tono de 'Qué pasa?'; me jode que ni siquiera te acerques con el mísero 'cómo estás?' de parte mía; me jode tener que aclararte que te llamé para ver cómo estabas y no para quitarte minutos de tu precioso tiempo charlando conmigo.
Me jode estar llorando en este momento.
Me jode que hayas pasado de ser la más cercana a la más distante en cuestión de un día. Me jode que te dé igual.
Me jode tener que planear qué decir antes de llamarte, me jode ponerme nerviosa cuando levanto el tubo, e incluso mucho antes.
Cuando vos me contabas sobre tu forma de ser yo pensaba 'menos mal que vivo con esta mina porque sino no la veo ni en figuritas'; me jode poder ahora decir 'Voilá!'
Me jode no poder escribir algo como la gente, me jode sentirme yo tan lejana de todo, tan aislada hasta de mis propias palabras, tan incapaz de conectar con nada, o peor, nadie.
Me jode tener que hacer un esfuerzo para sentirme bien y que sea lo mismo que nada, o que en el fondo no funcione; me jode querer/tratar de aceptarte, y que me joda igual.
Me jode mi inevitable proyección hacia el futuro improbable y preguntarme qué hacer si alguna vez caés por acá de casualidad -aunque sé que no lo vas a hacer- y pensar en incluir desde ya una disculpa a futuro, pedirte que no te enojes y decirte que yo sé que no es por maldad sino que estás en la tuya haciendo tu vida y que está perfecto, que la que no está bien soy yo y por eso las cosas me salen tan así, tan crudas, tan exageradas. Me joden mi diplomacia y filosofía del 'no-conflicto', perseverantes hasta lo ridículo.
sábado, julio 04, 2009
bocetos viejos, reloaded
'It had all been a case of mistaken identity, Your Honor', said Marlon in his squeaky, frightened voice. 'I swear to God I haven't done it.'
'Explain yourself', demanded a deep, low voice from the top of the stand.
'Well, it all started quite a long ago, when Julie first appeared in my life. I was working as the accountant of Mr White's, as I've always had. And there she came, on the morning of that warm, sunny, cloudless Friday, shining her way into my life just like the sun itself. I fell immediately, completely and helplessly in love with her, Your Honor, and that's why my love had to be sacred, so I kept it safe and secret and buried it six feet under my heart. But that woman, Your Honor, she's tricky, oh sure she is! Luke told me so.
'And who's this Luke', the deep voice inquired.
'Luke is the one who's done it', was the blunt reply. 'He advised me a long time ago against this woman. But I couldn't help it. I fell in love anyway, and Luke went mad. Furious. From then on, he stopped obeying me. He wanted to have things done on his own way.'
'For how long have you known this man?'
'Oh, for ages! He's been always there. People even tend to take us for the same person, so much time we spend together, but we're certainly not, I can assure you that.'
'And what happened to this lady?'
'Who? Julie, you mean? Well... you see: I told him not to be so jealous, not to be so wary of her, Your Honor, I certainly did, but he wouldn't listen to a word I said. He's so stubborn sometimes... his mind was set on the idea that Julie was a bad person whose only purpose was to hurt me. He went mad every time I defended her. What is even worse, he treated her as a prostitute and insulted her every time he saw us together, having a nice chat. He would also whisper nasty things about her in my ear, he was driving me crazy! I told him to stop once, and we had this very ugly argument, you may call it. He went absolutely mad, bersek with jealousy. He locked me in the car and drove all the way to Julie's house, then made me go out and follow him. The worst part was when he found the axe. His eyes were shining red, and he was trembling with excitement. As for me, I was scared to death. We went inside, where Julie was peacefully watching TV, but soon became terrified when she saw us. I freaked out too, and all I could say was 'Forgive us!' but Luke was laughing in this cold, sick voice of his and I doubt she could hear me. When he raised the axe above his head, I screamed at him to stop it, but he did it all the same. I was so damn nervous I almost had a breakdown, and all of a sudden it was me holding the axe with my own hands, my clothes all stained with blood. Poor Julie was lying dead as a door nail in front of me, and I couldn't find Luke anywhere, so I came here, still trembling I guess. But you see, Your Honor, I didn' do it. Luke did, Luke was the one who killed her. And now, well, he must be scared, that's why I can't find him. He's more like a child sometimes. But he's a very nice fellow man in the inside, Your Honor, I can guarantee you that.'
'Explain yourself', demanded a deep, low voice from the top of the stand.
'Well, it all started quite a long ago, when Julie first appeared in my life. I was working as the accountant of Mr White's, as I've always had. And there she came, on the morning of that warm, sunny, cloudless Friday, shining her way into my life just like the sun itself. I fell immediately, completely and helplessly in love with her, Your Honor, and that's why my love had to be sacred, so I kept it safe and secret and buried it six feet under my heart. But that woman, Your Honor, she's tricky, oh sure she is! Luke told me so.
'And who's this Luke', the deep voice inquired.
'Luke is the one who's done it', was the blunt reply. 'He advised me a long time ago against this woman. But I couldn't help it. I fell in love anyway, and Luke went mad. Furious. From then on, he stopped obeying me. He wanted to have things done on his own way.'
'For how long have you known this man?'
'Oh, for ages! He's been always there. People even tend to take us for the same person, so much time we spend together, but we're certainly not, I can assure you that.'
'And what happened to this lady?'
'Who? Julie, you mean? Well... you see: I told him not to be so jealous, not to be so wary of her, Your Honor, I certainly did, but he wouldn't listen to a word I said. He's so stubborn sometimes... his mind was set on the idea that Julie was a bad person whose only purpose was to hurt me. He went mad every time I defended her. What is even worse, he treated her as a prostitute and insulted her every time he saw us together, having a nice chat. He would also whisper nasty things about her in my ear, he was driving me crazy! I told him to stop once, and we had this very ugly argument, you may call it. He went absolutely mad, bersek with jealousy. He locked me in the car and drove all the way to Julie's house, then made me go out and follow him. The worst part was when he found the axe. His eyes were shining red, and he was trembling with excitement. As for me, I was scared to death. We went inside, where Julie was peacefully watching TV, but soon became terrified when she saw us. I freaked out too, and all I could say was 'Forgive us!' but Luke was laughing in this cold, sick voice of his and I doubt she could hear me. When he raised the axe above his head, I screamed at him to stop it, but he did it all the same. I was so damn nervous I almost had a breakdown, and all of a sudden it was me holding the axe with my own hands, my clothes all stained with blood. Poor Julie was lying dead as a door nail in front of me, and I couldn't find Luke anywhere, so I came here, still trembling I guess. But you see, Your Honor, I didn' do it. Luke did, Luke was the one who killed her. And now, well, he must be scared, that's why I can't find him. He's more like a child sometimes. But he's a very nice fellow man in the inside, Your Honor, I can guarantee you that.'
well...
you may call this my own,
twisted version of 'The Fight Club'
hehe
que, obviamente,
no le llega ni a los talones...
en fin
you may call this my own,
twisted version of 'The Fight Club'
hehe
que, obviamente,
no le llega ni a los talones...
en fin
martes, mayo 05, 2009
river, 3 de mayo

let me be the one
that shines with you
and we can slide away...
La multitud a mi alrededor canta al unísono, por partes. Después de perder mi botellita de Cepita Pomelo en un pogo, yo me resigno a mirarlos por la pantalla y a captar de cuando en cuando un vistazo fugaz de Noel fusionado con su guitarra, o de Liam con las manos en los bolsillos y la pandereta en la cabeza paseándose por el escenario. Los adoro, y hoy encima están de buen humor. Noel agradece en español, se ríe y sigue hablando en inglés. Un poco de small talk, y que la siguiente canción se llama The Masterplan. Me uno al vocerío general, levantando los brazos para no sentirme tan chiquita, mientras siento un nudo en la garganta porque automáticamente me acuerdo de vos y de lo que significa esta canción para mí, ahora.
El principio es fatal... me hace erizar la piel.
El principio es fatal... me hace erizar la piel.
take the time to make some sense
of what you want to say
and cast your words away upon the waves
of what you want to say
and cast your words away upon the waves
Lo que significa esta canción para mí, ahora más que nunca.
Imágenes fugaces de tu racionalidad hablándome, de los argumentos perfectamente lógicos que nos alejan -qué hay de lógico en eso?- visiones empañadas de mis ataques de llanto, afuera, en donde no podías verme, para que no te sientas mal pues, claro, tenías razón en lo que me decías, pero eso jamás sirvió de consuelo para nada.
you know they're gonna go
which way they wanna go
all we know is that we don't know
which way they wanna go
all we know is that we don't know
Y esto lo repito cada vez con más fuerza, con el corazón lleno de lágrimas que mis ojos no son capaces de expresar. Y sigo viéndote, viéndome, en miles de recuerdos y cosas mientras la FATEalidad de lo que nos está pasando se hace más patente y me oprime la sensación de entender que no entiendo cómo pero tenía que ser así: nuestro tiempo juntas debía terminar. Y se me ocurren palabras absurdas como "inevitabilidad", "ineludibilidad", o "destinabilidad", que irónicamente tienen tan poca "-abilidad" para cambiar algo, palabras tan torpes, palabras tan grandes que significan tantas cosas que no se entienden, que no se supone que deberían entenderse y justo por eso estúpidamente nos empeñamos en descifrarlas.
so please brother let it be
life on the other hand
won't let you understand
why we're all part of a masterplan
life on the other hand
won't let you understand
why we're all part of a masterplan
Termino la canción con una sensación de vacío inminente, que rápidamente dejo atrás para cantar Songbird con tanta alegría como soy capaz de juntar. Pero ese vacío irrecuperable regresa un rato después, cuando del fondo del alma me brota el "Lalalalala" dando inicio a I'm Outta Time.
here's a song
it reminds me of when we were young
looking back at all the things we've done
you gotta keep on keepin' on
out to sea
is the only place I am asleep
can get myself some piece of mind
you know it's getting hard to fly
it reminds me of when we were young
looking back at all the things we've done
you gotta keep on keepin' on
out to sea
is the only place I am asleep
can get myself some piece of mind
you know it's getting hard to fly
Y luego, sin poder evitar la ironía me escucho cantando I'm outta time, pensando I'm really outta time, out of time, out of time to make a change, just to make things right and make you want to stay. I'm out of time porque me dijiste las cosas tarde, I'm out of time porque lo hubiera cambiado todo para que te sientas cómoda, I'm out of time como para ver ahora todas las cosas que se suponía que debía ver, I'm out of time to make you change your mind. Y cuando acto seguido Noel desprende una Wonderwall de las cuerdas de su guitarra, no puedo evitar verte diciéndome que
by now you should've somehow
realized what you gotta do
realized what you gotta do
mientras yo te miro acomodar tus cosas y pienso
I don't believe that anybody
feels the way I do
about you now
feels the way I do
about you now
y con los ojos cerrados escucho a la multitud profetizar
and all the roads we have to walk are winding
and all the lights that lead us there are blinding
and all the lights that lead us there are blinding
Y canto, canto, canto con el corazón en la mano hasta que se me desgasta la garganta, y en el punto más alto confieso que
because may be
you're gonna be the one
that saves me
and after all
you're my wonderwall
you're gonna be the one
that saves me
and after all
you're my wonderwall
Y mi alma y mis ojos por fin hacen contacto, y ya no puedo parar el torrente de lágrimas que me ahoga, al principio inhibida por la cantidad de gente que me rodea, y después entendiendo que de todas formas da lo mismo, que bendito sea el anonimato de las masas, y que la puta madre cómo me gusta esta canción.
Y después, me río a carcajadas ante la gran ironía (o debería decir "sentido del humor"?) de la vida cuando en medio de ovación del gigantesco estadio se alza la voz de Liam cantando
I need to be myself
I can't be no one else
I can't be no one else
Y grita-cantando I'm feeling supersonic, give me gin and tonic pienso que sí, no puedo evitar ser yo y vos no podés evitar ser vos, y esa es la RAZÓN por la que es mejor que te vayas, para que cada una pueda ser cada una sin peleas ni roces ni cosas que molestan pero que jamás se dicen, y que necesito este tiempo sola para sacar todo lo que de mí hay en mí. Y recién en ese momento me doy cuenta de que hace horas que estoy parada atrás de un chico cuya remera negra tiene en la espalda el nombre del último disco de Oasis:
DIG OUT YOUR SOUL
Y me largo a reír, a llorar, a putear, a cantar, 'cause I'm feeling supersonic and I will dig out my soul, porque tiene que ser así y porque no puedo creer (y me da risa) que la vida me mande mensajes tan claros, tan obvios. Y siento la energía de no sé cuántos miles de personas congregados en el estadio bajo el mismo cielo y cantando como si fueran uno, y siento esa energía correrme por las venas y emanar a caudales por los poros, y salto con todos como si los conociera de toda mi vida - cosa que en cierta forma, tal vez, de verdad, es así, porque si somos un todo con todo... He ahí mi kibbutz.
Y termina Supersonic, y habían dicho que era la última, pero nadie les cree, e incluso se fueron del escenario, pero aún asi nadie les cree. Y nos quedamos así un rato, interminablemente expectantes, hasta que finalmente vuelve a entrar Noel con su guitarra completamente solo, y con esa expresión entre dulce y triste que tienen sus ojos (bendita la pantalla grande para la gente pequeña) nos cuenta que la primera vez que tocó acá fue en 1998 y que ahora, su primera vez en River, quería conmemorar ese momento. Y con una sonrisa agrega que va a tocar Don't look back in anger. Y estallé.
slip inside the eye of your mind
don't you know you might find
a better place to play
don't you know you might find
a better place to play
Y escuchando esta hermosísima versión acústica, con las mejillas mojadas y la voz agotada también me doy cuenta de que no hay forma de que te guarde rencor, que tu presencia en mi vida y esa forma cósmica de entendernos es justamente lo que más me impulsa a alentarte a que busques -y encuentres- lo que sea que te haga falta para sentirte bien, para que sigas siendo vos, tan curativa, tan amiga, tan distinta y quizá por eso tan igual a mí, tan un pedazo de mí.
Y mierda, te voy a extrañar. Horrores. Pero no voy a retenerte; no tiene sentido. Porque ya entendí que, a tu manera, te alejás para poder acercarte.
Te quiero, boluda.
so Sally can wait
she knows it's too late
as she's walking on by
my soul slides away
but don't look back in anger
I heard you say
she knows it's too late
as she's walking on by
my soul slides away
but don't look back in anger
I heard you say
el mejor recital más esperado de mi vida, lejos.
Etiquetas:
el sonido que me habla,
lluvia,
que te cuento un cuento,
sol
miércoles, abril 29, 2009
"... nothing ever stays the same
you can't build fancies around life,
I mean...
it's just an on-going process
and all you gotta do is to keep paddling.
Simple."
°by Jack Johnson
happy b-day
jueves, marzo 26, 2009
humo
- Mami, ¿cuándo van a empezar?
La agitación general se respiraba en el aire todo a lo largo de la avenida. El río parecía calmo y reposado en su eterno delinear la silueta de la costanera, ahora cargada con el peso de unas 5,000 personas distribuidas en sus tres kilómetros de longitud y reunidas allí con un sólo fin.
- Mamááá, ¿¿cuándo van a empezar los fuegos artificiales??
- Pronto, mi vida, pronto.
Era la víspera de año nuevo y el Gobierno de la ciudad, en un inesperado ataque de buenas ideas, había decidido organizar un evento "fuera de lo común" para recibir el año nuevo "con todo". La gente se movía en su lugar, nerviosa e inquieta, ocultando su excitación bajo el disfraz barato de una charla casual mientras echaban fugaces miradas a un cielo negro como la tinta y desprovisto de estrellas.
- Ma... quiero que empiecen ya.
- Ya sé, amor, yo también.
El tiempo pasaba y la protesta del niño hacía eco en el cejo fruncido y la mirada expectante del gentío que lo rodeaba. No faltó quien se queje de la típica mala organización del Gobierno ni quien le conteste con aires de suficiencia que "era obvio que iba a terminar así". La ansiedad corría por la costanera como sangre por las venas, hinchándolas más y más, bajo un cielo que observaba desde lo alto, impasible.
- ¡¡MIRÁ MAMÁ, ALLÁ!!
La multitud se volvió hacia "allá" como si fueran uno, mientras que de la negrura del río asomaba un chispazo verde, luego otro, y otro, hasta formar una línea de la que salió el primer disparo. El cielo tronó como si lo hubieran herido, y del agujero una lluvia de chispas doradas se precipitó sobre la multitud, ahora exuberante de gozo al ver su deseo satisfecho. Una sucesión de disparos hizo su mella en el manto de la noche y el cielo estalló en una lluvia de colores reflejada en los miles de ojos que la contemplaban boquiabiertos desde abajo. Doradas, verdes, rojas, azules, las chispas hipnotizaban al gentío con su danza hermosa y terrible. Detrás de ellas, en la oscuridad, el cielo iba llenándose de gigantescas arañas de humo, cadáveres grotescos del hechizo de las luces, que empezaban a descender sigilosamente hacia la tierra.
- Ma, ¿qué es eso?
- Nada, cielo, es sólo humo. ¡Mirá qué bonito! Son preciosas, ¿no?
El niño desvió su atención de las inquietantes volutas de humo que se acercaban a ellos y volvió a mirar hacia arriba, perdido una vez más ante el fascinante espectáculo de luces y formas sobre su cabeza. Nadie más volvió a percatarse de que esas fantasmales arañas-medusas de humo poco a poco se cernían sobre el gentío, alargando sus patas-tentáculos entre piernas y zapatos, entre brazos y carteras, enroscándose entre cuellos y pelo, hasta introducirse lentamente en bocas y narices distraídas, ocupando el lugar del aire que iba a sus pulmones. El niño empezó a sentir un molesto cosquilleo en la lengua y la garganta, y su respiración se volvió forzada y sucia, pero la danza de fuego era tan hermosa que simplemente no podía apartar la vista de ella. Con la visión borrosa y la nariz tapada, bebía sin darse cuenta del tentáculo que llenaba de humo gris y sedoso su pequeña boca abierta.
- Mamá, tengo sueño...
- Debés estar cansado - contestó la madre distraída, con la vista perdida en las alturas. - Recostate acá, un ratito.
El niño se acostó en su regazo y resistió el sopor todo lo que pudo, hasta que finalmente cerró los ojos. No los volvió a abrir.
La agitación general se respiraba en el aire todo a lo largo de la avenida. El río parecía calmo y reposado en su eterno delinear la silueta de la costanera, ahora cargada con el peso de unas 5,000 personas distribuidas en sus tres kilómetros de longitud y reunidas allí con un sólo fin.
- Mamááá, ¿¿cuándo van a empezar los fuegos artificiales??
- Pronto, mi vida, pronto.
Era la víspera de año nuevo y el Gobierno de la ciudad, en un inesperado ataque de buenas ideas, había decidido organizar un evento "fuera de lo común" para recibir el año nuevo "con todo". La gente se movía en su lugar, nerviosa e inquieta, ocultando su excitación bajo el disfraz barato de una charla casual mientras echaban fugaces miradas a un cielo negro como la tinta y desprovisto de estrellas.
- Ma... quiero que empiecen ya.
- Ya sé, amor, yo también.
El tiempo pasaba y la protesta del niño hacía eco en el cejo fruncido y la mirada expectante del gentío que lo rodeaba. No faltó quien se queje de la típica mala organización del Gobierno ni quien le conteste con aires de suficiencia que "era obvio que iba a terminar así". La ansiedad corría por la costanera como sangre por las venas, hinchándolas más y más, bajo un cielo que observaba desde lo alto, impasible.
- ¡¡MIRÁ MAMÁ, ALLÁ!!
La multitud se volvió hacia "allá" como si fueran uno, mientras que de la negrura del río asomaba un chispazo verde, luego otro, y otro, hasta formar una línea de la que salió el primer disparo. El cielo tronó como si lo hubieran herido, y del agujero una lluvia de chispas doradas se precipitó sobre la multitud, ahora exuberante de gozo al ver su deseo satisfecho. Una sucesión de disparos hizo su mella en el manto de la noche y el cielo estalló en una lluvia de colores reflejada en los miles de ojos que la contemplaban boquiabiertos desde abajo. Doradas, verdes, rojas, azules, las chispas hipnotizaban al gentío con su danza hermosa y terrible. Detrás de ellas, en la oscuridad, el cielo iba llenándose de gigantescas arañas de humo, cadáveres grotescos del hechizo de las luces, que empezaban a descender sigilosamente hacia la tierra.
- Ma, ¿qué es eso?
- Nada, cielo, es sólo humo. ¡Mirá qué bonito! Son preciosas, ¿no?
El niño desvió su atención de las inquietantes volutas de humo que se acercaban a ellos y volvió a mirar hacia arriba, perdido una vez más ante el fascinante espectáculo de luces y formas sobre su cabeza. Nadie más volvió a percatarse de que esas fantasmales arañas-medusas de humo poco a poco se cernían sobre el gentío, alargando sus patas-tentáculos entre piernas y zapatos, entre brazos y carteras, enroscándose entre cuellos y pelo, hasta introducirse lentamente en bocas y narices distraídas, ocupando el lugar del aire que iba a sus pulmones. El niño empezó a sentir un molesto cosquilleo en la lengua y la garganta, y su respiración se volvió forzada y sucia, pero la danza de fuego era tan hermosa que simplemente no podía apartar la vista de ella. Con la visión borrosa y la nariz tapada, bebía sin darse cuenta del tentáculo que llenaba de humo gris y sedoso su pequeña boca abierta.
- Mamá, tengo sueño...
- Debés estar cansado - contestó la madre distraída, con la vista perdida en las alturas. - Recostate acá, un ratito.
El niño se acostó en su regazo y resistió el sopor todo lo que pudo, hasta que finalmente cerró los ojos. No los volvió a abrir.
sábado, febrero 21, 2009
retrato de un asesino potencial
¡¿por qué ese instinto asesino?!
Miedo. Me da mucho miedo. Me doy mucho miedo a veces. Gracias al cielo no soy impulsiva.
Poder. Sentir Poder, sentir la vida de otro en mis manos, en el peso de una piedra, a metros de distancia. Sentir la vida de otro en mis manos; tan vulnerable, tan despreocupada, tan a mi alcance, a mi merced.
E inmediatamente después, la culpa, la desesperación, el arrepentimiento, destrucción. Mi propia vida con aquella que me rebé, mis propias manos asesinas contra el impulso que las movió, que las despertó. Manos.
Tengo que terminar ese cuento. Somos, después de todo, inevitablemente mitad monstruos.
Impulso asesino, sabor salado, ansiedad en las manos, adrenalina. Todo lo prohibido y condenado, todo lo oscuro y putrefacto concentrado en un único punto: en mis manos, en la piedra que sostengo y que inocentemente tomé para trabar una puerta, pero que al sentir su peso tomé plena conciencia de todo el poder macabro y retorcido que me otorgaba, como tentáculos venenosos filtrándose entre mis dedos. Milésimas de segundo.
De todas las cosas que podrías preguntar, justo fuiste a preguntar por la piedra. Sí sí, la puse para trabar la puerta. ¿No sentiste tu vida en peligro por un instante? ¿No me sentiste observándote? Yo que vos cierro la puerta así no quedás tan expuesta, tan a tiro. Encima con lo que te quiero... no, nunca podría matarte.
Nunca. ¿Podría? Manos, quietas.
martes, febrero 17, 2009
Descubrimiento del día: Clover (Clamp)
empece a leer el manga y me enamoré, es como un poema desgarrador pero infinitamente hermoso... sé que es cualquiera que después de tanto tiempo de no escribir nada suba un video, pero bueno che, es lo que hay...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




