jueves, septiembre 16, 2010

rutina

Se trepó a la baranda del balcón, extendió los brazos y se dejó caer.

La misma rutina mental, siempre, cada dos por tres. Cada dos por tres una parte de sí se dirigía resueltamente al balcón, trepaba a la baranda, se paraba, extendía los brazos cual pájaro suicida y se dejaba caer. La otra parte se quedaba quieta, impasible, observando, deseando-

Secuencias repetidas indefinidamente, materialización de un anhelo instintivo por volar, salir, escapar. Sueña, dormida o despierta; incluso lo ve cuando habla con otros, cuando entra a la casa, cuando sale. Va al balcón, se trepa, extiende los brazos, se deja caer. Entra, sale, camina, va al balcón. Recibe visitas, estudia, habla, extiende los brazos. Duerme, come, respira, vive -cae.

Un día abre los ojos y está en el piso, en la calle, sangrando. Sonríe, porque voló y nadie la vio.

1 comentario:

Hogenheim dijo...

Esto me hizo acordar a "Carta a una señorita en París" :)