miércoles, marzo 05, 2008

¿¡verborragia!?

B L A

la chica temblaba.
el examiner la miraba, bondadoso, desde el fondo de sus ojos celestes.
la chica temblaba más.
ella miró la foto; no le decía nada.
miró otra; tampoco.
una más; -se supone que tiene que inspirarme algo!?
volvió a la primera, la observó con atención mientras era observada con más atención aún.
ahí, ahí, encontró algo.
el principio de un hilo, sedoso y finito, frágil y escurridizo, de un pensamiento.
lo enganchó en su lengua, despacio, muy despacio para no romperlo, y le dio una vuelta para asegurarlo bien.
listo.
enhebró una palabra, con mucho cuidado para que entren todas las letras. las iba deslizando una por una, mientras miraba al examiner con una especie de sonrisa, reflejada en esa sonrisa impasible de quien toma un examen que la ponía tan nerviosa.
así, una a una, fueron todas las letras, todas las palabras, los espacios, hasta formar una frase. cuando estuvo lista las acomodó un poco mejor con la lengua, respiró profundo y -por fin- abrió la boca.




caótico.


en cuanto abrió la boca sintió cómo las pequeñas y frágiles letras se enredaban entre sí y con el hilo que las unía, sintió que el hilo se le enredaba entre los dientes y la lengua y hasta se arremolinaba debajo de su lengua, confundiendo aún más a las pocas palabras que habían corrido a refugiarse ahí debajo.
la cara del examiner se modificó casi imperceptiblemente, de una sonrisa indulgente a una sorpresa bien disimulada tras esa misma sonrisa.
la chica lo miró e intentó devolverle la sonrisa, pero en vano. mientras, metió las manos en su boca y trató de tomar alguno de los delicadísimos hilos de su boca para sacarlos y expresarlos. pero en vano.
ya al borde de la desesperación, la chica decidió tomar el toro por las astas, es decir, la bola babosa de palabras por los costados, y con algo de esfuerzo consiguió desprenderla de su lengua y acomodarla, un tanto torpemente, sobre la mesa del examiner, encima de la foto.
acto seguido, se acomodó en la silla y miró de frente al examiner.
la cara del hombre había pasado de una sutil sorpresa a una franca confusión, y miraba alternativamente el bolo baboso de frases enredadas y a la dueña de esas frases, que los miraba expectante, como si de repente el bollo fuese a desenredarse solo o el examiner de pronto comprenda, por un fugonazo de luz, todo lo que ella había querido decirle.
pero como no hubo caso se abocaron los dos a la tarea de desenredar la masa de pensamientos, que para ese entonces había dejado de ser bollo baboso y pasado a ser masa porque se estaba endureciendo y había ganado bastante consistencia.
y mientras la amasaban para extraer conclusiones sobre lo que en ella estaba escrito, la chica pensaba en el hambre que tenía y que quizá fuera mejor volver a comerse sus pensamientos, juntar sus cosas e irse.
y el examiner seguramente pensaba lo mismo.




por suerte, nada de esto pasó realmente.
pero casi.

así que, bueno, creo que si logro ingresar
va a ser por puro milagro del universo.
pero por suerte
YO SÍ CREO EN LOS MILAGROS.

3 comentarios:

Hogenheim dijo...

I believe in miracles, since you came around... temazo

muy bueno el texto, me hizo reir

Un beso Alu, keep up the good work ;)

momo dijo...

jajajaja
esas palabras fueron frases, que fueron texto y fue tan gráfico que fue situación en la cual me sentí muy inmersa
te va ir bien alu!
y sino.. le contás al examner todo esto

un abrazaso
otro día será otro mate y otro clima

Christ dijo...

No entiendo... ¿Le escupiste un chicle al examiner? ;)

Muy buen texto, increible las imagenes del mismo.
Besos